Bóveda Craneana: Lyn May

La Reina de las vedettes




De ascendencia china Lilia Mendiola de Chi, mejor conocida como Lyn May, nació en el otrora paradisiaco puerto de Acapulco, Guerrero en México. Actriz, cantante, bailarina y acróbata comenzó a trabajar en el desaparecido teatro "Iris", más tarde encabezó la marquesina de el club nocturno "Capri" situado en el hotel "Regis" que colapsó tras el terremoto del 19 de septiembre de 1985, ambos en la ciudad de México.
En la década de 1970 surgió el controvertido "Cine de Ficheras", género ampliamente popular y taquillero al que se integró en 1974 con el filme "Tivoli" que narraba las vicisitudes de aquel teatro, película de el director Alberto Isaac quien le encomendó el personaje de "Eva Candela", esto le abrió las puertas para participar en casi un centenar de películas la mayoría "sexycomedias".
Monumental mujer de rasgos orientales debutó en televisión en 1970 en "Siempre en Domingo" gracias a don "Raul Velasco" productor y conductor de aquel mítico programa musical. Sin embargo los recintos teatrales entre los que destacan el "Irlandés" y el "Blanquita,el Bellas Artes de los pobres" fueron donde protagonizó un inusual e inolvidable acto que consistía en subir a cantar a un pedestal sosteniendo su pierna derecha hacia arriba apretada a su cuerpo y girando alrededor en el otro pie sin perder el equilibrio.
Indiscutiblemente de la larga lista de vedetrices Lyn May es la más reconocida por sus desnudos totales en infinidad de publicaciones para caballeros y periódicos, fue simplemente la vedette mejor cotizada y con menos tapujos y prejuicios de su época en nuestro país.
 Gracias a la vigencia que obtuvo por su participación en 1998 en el video musical "Mr.P.Mosh" sencillo promocional de "Aqua Mosh" el primer disco del dueto regiomontano "Plastilina Mosh" se ha mantenido trabajando en el sur de Estados Unidos y el interior de la república mexicana.
Literalmente después de mil desnudos Lyn May prepara un show de cabaret con tambores para retirarse de los escenarios y una autobiografía titulada "Sin Pompis no hay Paraíso".

Por Alberto Galán

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